Me llevo todo el día embarazada | Ideario | Capítulo I

cartel me llevo

LA QUE SE LLEVA TODO EL DÍA EMBARAZADA | PRESENTACIÓN

No voy a dar mi nombre porque pienso que mi anonimato me dará mayor libertad para decir lo que siento y pienso sin tapujos en esto de estar embarazada. También lo hago para evitar exponer a la gente que me rodea o incluso para poder “meterme” con ella si se vuelve pesadita en estos 9 meses. A pesar de todo, debes saber que existo, soy real y te estoy contando mi experiencia en este diario que creé en un comienzo para sacar los fantasmas afuera.

La noticia de mi embarazo cambió todo mi mundo; yo pensaba que esto iba a ser algo “natural” para mí que soy mujer, y he descubierto que no lo es: que los instintos maternales no nos vienen dados en el pack de la feminidad  y que exponer el dolor y las contradicciones ante los embarazos resulta fundamental para que ninguna mujer se sienta culpable, encima, por sentirse mal. Espero que mi diario personal contribuya a ello y a eliminar ese estigma que sienten aquellas mujeres que alguna vez se han visto en la misma situación que yo.

He de decir –porque en el contexto social que estamos viviendo lo considero fundamental- que yo decidí seguir adelante con mi embarazo; pero que creo fervientemente que ésa fue mi decisión y punto. Ninguna ley debe limitar las decisiones de las mujeres ante esto que puede resultar una experiencia maravillosa o tremendamente dura. Creo en el derecho a la Interrupción Voluntaria del Embarazo por lo que mis diarios no deben tomarse como un intento de convencer a nadie de que deben seguir adelante con ellos o sacrificarse para…

Sin más, aquí mi sección “Me llevo todo el día embarazada”.

CAPÍTULO 1. “ESTOY EMBARAZADA. ESTOY MUERTA”

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Difícil empezar a escribir lo duro que está siendo esto. Escribir al menos me aliviará o eso, al menos, deseo con toda mi alma que así sea. Me refiero a escribir los primeros meses de mi embarazo.

Hoy hace ya una semana que me realicé el test de embarazo, en el que, según el médico, era un “clarísimo positivo”.  Yo sólo fui porque tenía infección de orina, aunque sabiendo ya que tenía un atraso de tres días en mi menstruación. Todo eso en mi mente hasta escuchar la noticia…

Mi pareja-marido-compañero y yo no hemos tenido nunca claro el momento en que daríamos el paso de decidir ser padre y madre. Siempre que hablábamos de ello terminábamos diciendo “bueno… ya vendrá”. A él le ilusionaba siempre más la idea que a mí [todo hay que decirlo]. Yo, según pasaba el tiempo, menos ganas tenía y más horrible me parecía la idea de asumir tal responsabilidad; lo que provocó que al él también le empezara a espantar el tema.

Por otro lado, imaginaba mi vida con una barriguita bien graciosa y me gustaba la idea. El decírselo a la familia, hermanas, hermanos… me gustaba; mi sonrisa aparecía y con ella mis pensamientos eran eternos. Siempre pensaba en estar trabajando y poder garantizarme una estabilidad propia para mí y mi hija o hijo. Aunque sabía que con mi pareja estaríamos bien, me gusta tener mi propia independencia.

En fin… que salimos de urgencias con la infección de orina y un embarazo y por supuesto descompuestxs y muy rarxs. A mí sólo me bastó llegar al coche para derramar lágrimas y lágrimas y mi pareja me consolaba perdido ante tanta impresión. Recuerdo que me abrazaba y me decía:  “Bueno ya ha llegado ¿no?, tranquilízate que todo va a salir bien, y ahora preocúpate de curarte de tu infección”.

Este domingo uno de septiembre (22.30), fue el domingo más irreal y real que jamás he sufrido en mi mente, en mi cuerpo… Todo estaba pasando y yo no lo estaba asimilando. A la hora  de dormir, nos acostamos en la cama: él y yo el “embarazo”. Esa noche la cama pesaba más que nunca. Una noche larga y agotadora, en la que el sueño era intermitente… “¡oh madre qué hemos hecho”!, fue la frase que más repetí  esa noche.

Ya despiertxs suena el despertador, “¡¡hoy tenemos planes!!”. Había que ir a comprar una corbata para una boda, “¡oh Dios la boda!”, esa celebración en la que siempre asisto con muchas ganas, bailo, bebo, me río a carcajadas y me lo paso en grande cuando salgo a fumar uno de eso  cigarrillos que siempre llevo conmigo.

Al instante de tener esos pensamientos empiezo a ahogarme , mi cuerpo está nervioso y las lágrimas se me escapan como una cascada que nadie controla. “¡Vámonos para casa por favor!”, es lo único que sale de mi boca.  Hablamos por el camino…

La explicación que encuentro es que me he agobiado y que me entraron ganas de llorar, sin más. Serán las hormonas que ya están haciendo de las suyas…

Pasamos la tarde en casa, yo tirada en el sofá como si me hubiesen colocado un bloque de hormigón encima y éste me impidiera levantarme. Aun así lo consigo, me levanto y nos vamos a comprar algunas cositas por si me entran ansias de fumar. Debo reconocer ser una persona adicta al tabaco y que me gusta tal adicción. No hay nada más satisfactorio para mí que tomarme un café y fumarme un cigarrillo. Claro está que no podré seguir con esta parte de rutina de mi vida que tanto me gusta [puntos suspensivos eternos].

Llega la noche. Esto me da tranquilidad. Es hora de dormir y no pasa nada por acostarme ocho horas: es la excusa perfecta para no pensar o sentirme mal por estar acostada.  Abro mis ojos y ya está la claridad entrando por la ventana. Al segundo, suena el despertador y vuelven los nervios a mi estómago, empiezo a suspirar y me levanto sabiendo que hoy Martes 3 de Septiembre tengo cita con el médico de cabecera. Qué me dirá… Tengo el Fenómeno de Raynaud y padezco de un déficit de Proteína S por lo que el ginecólogo valorará si me llevarán por alto riesgo o no.

Hoy también decidimos anunciarlo ya a la familia y soltar así la noticia que temo decir porque siento que es confirmar que lo estoy (también confirmármelo a mí). Todxs muy contentxs, yo en principio también, aunque la alegría me iba a durar poco…

Con pocas ganas de desayunar el miércoles, decido pasar el día con normalidad aunque algo pasa dentro de mí que no estoy muy convencida de querer aceptar:

“¡¡No estoy feliz!!”…

Ya lo dije…

CONTINUARÁ

Filmografía para pensar…

Persona de Ingmar Bergman

Un feliz acontecimiento

Puedes consultar el artículo sobre Un feliz acontecimiento de  María Castejón aquí en Pikara Magazine

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