8 Marzo 2017. #NosotrasParamos #EquiláterasParamos

Hoy, 8 de marzo#EquiláterasParamos. En el Día Internacional de las Mujeres nos unimos al Paro Internacional de las Mujeres.

Como feministas nos unimos a compañeras de todo el mundo en un grito conjunto. Unimos nuestras voces porque estamos muy cansadas de que no se nos escuche.

8 mar 2017_Equiláteras from Equiláteras on Vimeo.

No se escuchan nuestros gritos contra las violencias, ni las reivindicaciones sobre nuestras vidas, desprovistas de equidad en todos los ámbitos.

No se ven los trabajos que mayoritariamente realizamos las mujeres, esos trabajos vitales que sostienen las vidas, trabajos reproductivos (que también son productivos) y de cuidados. Si esas tareas ni siquiera se ven, es imposible que se cuestione una reorganización de ellas y seguirán recayendo sobre nuestras espaldas.

Muchas espaldas están ya cansadas de soportar durante tantas generaciones la sobrecarga de un sistema de organización social y económica insano e insostenible.

Estamos hartas de soportar un mundo lleno de violencias sobre los cuerpos de las mujeres. Donde cada abuso en el espacio público y privado intenta decirnos que nuestro sitio es el que diga el heteropatriarcado. Donde cada subversión, por nuestras parte, es respondida con un golpe de violencia.

Hartas de ver como cada día asesinan a mujeres valientes que deciden dejar de callarse ante la tiranía de sus parejas o exparejas, los cuales, lejos de amarlas pagan sus inseguridades arrebatándoles la vida.

Por todo esto y mucho más nos sumamos a la iniciativa del Paro Internacional de las mujeres junto con todas las mujeres del mundo.

¿Te imaginas un día entero donde todas las mujeres del mundo dejaran de realizar todas las tareas, tanto en el ámbito laboral como en el ámbito de los cuidados? ¿imaginas el colapso?

Hoy empezamos a practicar…

 Instrucciones para realizar EL PARO DE MUJERES:

 - Huelga en tu puesto de trabajo: De 12 a 12:30 para en tu puesto de trabajo remunerado y explica a todo el mundo los motivos de esta huelga. Invita a tus compañeras a sumarse e intenta dar toda la visibilidad a las reivindicaciones del #8Marzo

 - Huelga de cuidados y consumo: de igual manera, de 12 a 12:30 que se note no consumimos ni hacemos ninguna otra tarea de cuidados. En ese tiempo no compres en ningún comercio, no cuides, no limpies e intenta no pensar en las tareas pendientes. Intenta extender esta huelga lo máximo posible, es decir, si puedes hacer este parón durante toda la jornada será estupendo, o el mayor número de horas posible.

- Se propone también desde varios colectivos vestir durante toda la jornada de negro. Si te gusta la idea, únete también.

 Aviso: hemos estado ensayando y no es fácil parar la cabeza de tantas obligaciones, echa a un lado la culpa y acompaña tus “no tareas” de un “que trabaje Rito” o la clásica consigna de “Manolo, Manolito la cena tú solito”

#8marzo #8M #DíaInternacionaldeLaMujer (es) #Paromujeres #NosotrasParamos #TambienEsNoticia #MujeresenHuelga #EquilaterasParamos

Abuso sexual. Silencios que hablan

Soy una mujer feliz, formada e informada, tengo mi propio negocio y vivo en un lugar hermoso junto a un hombre lleno de luz, con el que crezco día a día, y he sufrido un abuso sexual.

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Pongo de relieve mi situación personal porque parece que estas cosas solo les ocurren a mujeres que no pueden defenderse o que se dejan manipular, esto es lo que entra dentro del silencio y los prejuicios del abuso.

Pues no, siendo una mujer joven, valiente y con las cosas claras, abusaron de mí, y de una forma perversa, cuando confié mi seguridad en ese hombre.  El abuso ocurrió mientras yo recibía un masaje, en una clínica a la que llevo acudiendo un año. La única diferencia, en este caso, fue que en vez de atenderme la mujer me atendió el hombre, su pareja.

Lo que ocurrió fue lo siguiente: yo acudí por dolor en la pierna, él me atendió con sumo cuidado, delicadeza y comprensión. Me puso toallas calientes sobre el cuerpo, música relajante, una toallita con olor a lavanda sobre los ojos, y me hablaba con suavidad (esto era lo habitual en la clínica, aunque ella nunca me tapo los ojos). Una vez que me relajé, comencé a llorar desahogando la tensión que llevaba meses acumulando por el trabajo. Él se comportó con ternura, dándome permiso para que me desahogara. Yo había entrado en un estado de más vulnerabilidad, pero me sentí confiada. Me pidió permiso para masajearme la ingle que estaba contracturada, y le concedí con motivo de que me quitara el dolor. Durante un tiempo, estuvo rozando mis genitales indirectamente, y yo lo atribuí a la necesidad de trabajo en la zona, aunque hubo detalles que me inquietaron (su modo de hablar  poco profesional “puede que te pongas como una moto”,  su nerviosismo, me daba besos en la mejilla cerca de la boca…), pero no le quise dar importancia, o no la importancia que tenía.

Así que cuando me llamo a los dos días preocupado por mí, y ofreciéndome un segundo tratamiento acepte. Este día sentí, aún más su entrega para que me sintiera bien, de hecho me sentí tan cómoda que me conecte conmigo y en este caso con mi llanto que seguía saliendo sin control, y me metí en ese estado emocional, confiando en que él cuidaría de mí.  Como tenía una cita con otra paciente, me cambio de sala y me dijo que esperase a que terminase su cita, que después vendría a terminar mi tratamiento. Yo espere, y ahí radico mi mayor error, había una voz que me decía márchate, no esperes, pero me sentía en deuda después de tanta dedicación por su parte, y me esperé. Termino con la anterior cita, y yo que había estado sumida en un estado emocional muy profundo, me sentía desconcertada, y vulnerable muy vulnerable. En ese momento él, comenzó su cortejo (se aseó, se perfumó, alardeaba de ir al gimnasio, y me hablaba con consideración y atención). Unos minutos después empezó a masajearme el abdomen, el pecho, y jugó con los límites hasta que los traspasó, tocándome los genitales y los pechos. Yo quedé en shock cuando tome consciencia de lo ocurrido, pues una de las cosas que más me está costando digerir es mi parálisis ante tal situación, mi incapacidad para no pararlo, para no gritarle, para no pegarle una patada o un puñetazo, en definitiva mi incapacidad para defenderme.  Es más, fui capaz de pararlo, después de unos segundos que me parecieron días, con un hilo de voz diciendo que no me sentía cómoda, ¿Qué no me sentía cómoda?, cuándo lo que quería era gritar, patalear, insultarle… El sacó la mano de mis bragas, y siguió tocándome el abdomen y el pecho, hasta que paró.

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