Segundo trimestre de embarazo | Tengo dentro de mí una porrita

Este segundo trimestre lo escribo según me apetece escribir y a la vez sin poder decir qué día es, con exactitud, el día en el que escribo.

Tengo algunos recuerdos lejanos del comienzo del embarazado y ¡menos mal!: de todo aquel calvario que pasé en mi primer trimestre. Hoy lo pienso, y ha sido tan doloroso sentir todo lo que sentí… Hoy estoy ya de 18 semanas y 5 días y parece mentira que vea mi embarazo como algo emocionante.

Tengo mucho que contar y lo mejor de todo es que la mayoría es positivo y bonito. He viajado: me dejé cautivar por Italia (Pisa, Roma, Venecia, Florencia)… ¡qué maravilla! Jamás pensé que estando embarazada se pudiera disfrutar tanto de un viaje.

venecia21

Empiezo a ser feliz poco a poco con mi embarazo, me gusta mirarme y ver que la tripa está más grande y redonda, tengo ganas de cuidarme y le proporciono a mi cuerpo todo lo positivo que le puedo dar. Ya no sólo pienso en mí, siento que tengo algo más por lo que estar positiva y tratar de ver las cosas de manera menos tremendista.

De repente un día estás tan tranquila andando por la calle y notas una burbuja dentro de tu vientre que nunca habías sentido y piensas, “¿será que se mueve ya?”. Es una sensación increíble, y para mí, difícil de asimilar. Hasta ahora había tenido la sensación, tranquilidad… no sé como describirlo… de que, sí, estaba embarazada pero no lo sentía, era consciente, porque me cuidaba por ello, pero no se movía nada dentro de mí.

Suelo tener algunos días malos en el que mi mente me hace preguntas que aún no sé contestar, es muy difícil esperar que el tiempo te dé lo que necesitas, y a todo esto hay que sumarle que el tiempo en general va muy lento pero no coincide con los meses de mi embarazo que van como una bala.

La ecografía de las 20 semanas

CRL_Crown_rump_lengh_12_weeks_ecografia_Dr._Wolfgang_Moroder

Se acerca la ecografía de las 20 semanas donde es muy probable que digan el sexo que va a tener nuestro hij@ y, lo más importante, hacen un estudio un poco más cierto en el que te dicen si es compatible o no con la vida. Pasas unos nervios que no te lo imaginas porque lo normal que suele ocurrir es que todo esté bien, pero siempre hay posibilidades de que no. Yo no me quería imaginar que, después de todo lo pasado con el embarazo, al final se tuviera que interrumpir, sería una decepción monumental.

También te ilusionas por saber qué será, si niño o niña… la verdad es que yo preferiría niño, que no se por qué pero bueno… A mi pareja también le ilusiona más un niño.

Algún día que otro pienso en la suerte de nacer varón, es muy fácil decir que quieres tener un hijo y no sufrir ningún cambio físico, ni sientes dolores, fatigas. Es fácil cuando no te tienes que privar de la vida que llevabas y que, además, te encantaba. Es fácil si no tienes que llevarte nueve meses quitándote de la cabeza lo doloroso que será tenerlo. Éstos son pensamientos intermitentes que tengo cada vez que me siento mal, cada vez que me levanto sin ganas de empezar el día.

Está muy “guay” que te duelan las piernas por calambres y que sea normal, también que un día desayunes y lo vomites todo sin venir a cuento porque ya estás en el segundo trimestre y, que también esto, sea normal. Es normal también que tengas hongos vaginales y que te tengas que privar de mantener relaciones sexuales en las que haya penetración… En fin… es todo tan normal…

Después de esa pequeña indignación, contaré que en la eco 20 estaba todo bien, su corazón, peso, estatura. En fin… ¡que será varón! La verdad es que salimos muy content@s y sobre todo aliviad@: es una tranquilidad saber que todo lleva buen rumbo. También mi hematóloga me comunica ese día que mi sangre va muy bien con el clexane y que hasta enero no me verá de nuevo.

Nos dedicamos a enviar mensajes a todo el mundo y a hacer llamadas como loc@s: “Tengo dentro de mí una porrita. No no… tengo dentro de mí a una pequeña persona que tiene porrita” jajajaja. Puedo pensarlo mil veces y siento que es así pero no lo veo normal.

Sigo pensando que esto es lo más raro, misterioso y complicado que he vivido.

Anuncios

Capítulo 3. Abortar sería el fin de mi relación

Lunes, hoy tengo clases, me apunté al colegio de adultxs para aprovechar lo que para mí sería, “el tiempo de embarazada”. Necesitaba tener mi mente muy ocupada, para así no sentirme tan mal.

Hoy martes tengo que ir a la consulta: voy a recoger mi analítica de sangre donde se confirma que estoy embarazada ya definitivamente y para mí. La doctora me deriva a urgencias por una déficit de proteína que tengo en mi sangre (una herencia que me dejaron…).  “Ya empezamos los paseos para el hospital y tan solo es un garbanzo”. 

garbanzoo

Una vez allí, el hematólogo no me cambia mi tratamiento: debo seguir tomando una pastilla al día y me llevará el caso un ginecólogo en alto riesgo.

¿Mi estado de ánimo? Cada vez es más relajado, sigo teniendo el mismo pensamiento sobre seguir con mi embarazo pero por fin consigo no tener ansiedad o pensamientos que me ahoguen. Es como si me hubiese confirmado a mi misma que, “sé que no quiero seguir adelante por mí, pero sí por mi pareja. Estoy convencida de que tomar la decisión de abortar sería el fin de mi relación*”.  Es uno de los pensamientos más seguros que he tenido nunca, no por que él me lo dijera sino porque yo tampoco sería feliz si lo hiciese y creo que no me perdonaría el abortar una vida que fuese de él.

Sigo con mi gran cansancio y mi gran asco, voy perdiendo peso según pasa los días y no veo la salida a mi mejora  física, todo el día cansada y tirada en el sofá…

Hoy 3 de octubre, me levanto tempranito como ya llevo haciendo varios días. De repente, “tengo ganas de levantarme”. Qué raro, si ayer cuando me acosté se me caiga la casa encima. Me lavo la cara y me visto, y me dispongo a pasar el día haciendo lo que me de la gana; es decir, poder salir a gusto y, si mi estómago me lo permite, comer alguna que otra cosita que me apetezca.

Da la casualidad, que me llaman para mi primera consulta de ginecología: el día 8 podré ver al garbanzo que me está ocasionando tantos cambios. De repente, me planteo que quizás sí que me puedo emocionar. No sé…  espero que poder verlo cambie mis pensamientos y con ello mi estado de ánimo. Leer más “Capítulo 3. Abortar sería el fin de mi relación”

Capítulo 2. La gente te felicita. Tú solo quieres salir corriendo

Sección-Diario Me llevo todo el día embarazada

Miles de preguntas pasan por mi cabeza: ¿Por qué?, ¿Qué me pasa?,  ¿Por qué lloro? Me la paso acostada en sofá, tapada hasta el cuello, estoy muy cansada y no quiero otra cosa que dormir.

La tarde pasa sin ningún síntoma de mejoría: tengo ganas de desaparecer, no quiero que me crezca la barriga, no puedo ni pensar en un bebé y mucho menos puedo convencerme de que lo que me está ocurriendo -tarde o temprano-me hará feliz… ¡quiero morirme de la desesperación!

Un dolor de barriga es el que prácticamente me despierta por las mañanas. “A ver qué me depara hoy el día. Por favor que no sea como el día de ayer”.  Es un pozo sin salida y no me trae nada bueno, sólo un terrible dolor de cabeza.

Recuerdo que nos vamos a una calita llamada la calita del pato. Se llama así, porque cuando la marea sube hay una roca que parece un pato. Todo todo esto me lo va contando L (mi pareja) mientras vamos hacia ella. “Oh ¡qué bonita, qué de rocas, y cómo rompen las olas en ellas! ¡Qué sonido tan relajante!”.

Tras hacernos varias fotos nos sentamos en una gran roca, frente al mar, no hace mucha calor, y la sensación es de libertad, bienestar, tranquilidad… Charlamos, claro está de la nueva situación: yo en ningún momento oculto mis pensamientos a L, soy muy sincera y jamás podría decirle que estoy feliz con el embarazo cuando no lo estoy .

L me dice que es normal puesto que nunca me ha gustado la idea de ser madre pero que, por otra parte, nunca le he demostrado una negación total sobre el tema, y que él pensaba que sí me haría ilusión tenerlx con él. Que él si estaba ilusionado y también asustado, que me diera tiempo, que poco a poco el me ayudaría a ilusionarme y que no pensara en nada más de lo que pasase ese día. Que todo llegaría.

Tras unas horas de charla, noto que mi cuerpo está tranquilo y mi mente despejada.

Terminamos la visita dándonos un baño y luego un delicioso dulce con descafeinado y quedamos con lxs amigxs.

Una vez allí, poco a poco van llegando y, con ellxs, sus felicitaciones por la buena nueva. De nuevo mi cuerpo empieza a ponerse nervioso, cada felicitación me agujerea  el estómago. ¡Qué me pasa!, estoy como en un sueño, todo el mundo me habla y pregunta y yo estoy como ida, sonrío pero son mis nervios porque en realidad, por dentro, tengo ganas de salir corriendo de allí y salir a la calle y fumar y no sentirme todo el día embarazada.

“Calma, me digo”, me relajo e intento mantener  cualquier conversación que me haga olvidar todo lo que ocurre.

embarazada2

 Querido viernes, “¡¡que harás conmigo hoy!!”. Ya, directamente, antes de poner un pie en el suelo, estoy llorando, el pecho encogido y sin ánimos de parar. Pobre L… Está un poco ilusionado y al final se lo voy a quitar yo.

Santa paciencia y arte para ver el día de otra manera. Él no sabe todo lo que me anima y, si no fuera por él, seguramente no pondría un pie en el suelo ni me levantaría.

Hoy barbacoa, vamos con mi familia. “Uff, me agobio”. No me apetece, me asfixio sólo de pensar en el mono-tema EMBARAZO. Cómo voy a disimular lo que siento y, por otro lado, si no lo disimulo, cómo decirle a esta gente que no estoy feliz, que no quiero estar embarazada y que desde que me enteré soy un fantasma que no tiene fuerzas ni para asustar.

Esto es muy malo, no sé por qué me pasa esto, por qué estoy tan negada a esta nueva etapa. Es como si el quedarme embarazada me hubiese convencido de que no quiero ser madre, que me he equivocado, que he cometido el error más grande de mi vida porque ya lo estoy y moralmente no hay marcha atrás.

Me pregunto, por qué no estaba tan convencida antes de quedarme, por qué ahora tanta claridad en saber que no quiero ser madre… no encuentro respuesta.

Nunca me sentí tan mal. Intento relajarme porque también pienso que este estado de nervios no le sentará bien al guisante que debo tener en mi ovario. Por y porque en breve viene mi hermana a casa y la verdad no quiero entristecerles con mi estado. Pienso que ellas esperan una celebración y me da pena estropeársela.

Pero nada mas abrirles la puerta mis ojos estallan a lagrimas con tal desesperación que me avergüenzo de mi comportamiento. “Qué te pasa”, me abrazan y me dicen “tú llora”. Esas palabras me hacen llorar con tranquilidad, sin pensar en nada más que desahogarme.  Ya pasado unos segundos, comenzamos a charlar tranquilamente, sus consejos o la claridad con la que hablan me sirve al menos para mantener un poco la calma. Hoy soy un mar de lágrimas. ¡Qué tristeza! Mi cuerpo encogido como si alguien muy queridx de la familia se hubiese ido para siempre.

Nos dirigimos a la barbacoa. Una vez allí, nos disponemos a preparar todo para llevarnos algo al estómago. No me apetece nada, sólo me pide el cuerpo aceitunas.

La verdad es que me sentí a gusto en el sentido de ser clara, hablar sobre lo que sentía y que nadie se pusiese las manos en la cabeza. Parece que todxs me comprenden, me aconsejan y eso hace que no lo vea tan horrible como yo sí siento que es. La verdad es que estamos poco tiempo, no había mucho ánimo de fiesta, la verdad.

Ya en casa me pongo mi pijama largo y por fin, voy a cerrar mis ojos y no voy a pensar en nada. Lo peor es que esto dura tan sólo 8 horas. Quisiera que durase tanto que cuando me despertara nada de lo que ha pasado estuviese en mi mente.

 CONTINUARÁ…

Me llevo todo el día embarazada | Ideario | Capítulo I

cartel me llevo

LA QUE SE LLEVA TODO EL DÍA EMBARAZADA | PRESENTACIÓN

No voy a dar mi nombre porque pienso que mi anonimato me dará mayor libertad para decir lo que siento y pienso sin tapujos en esto de estar embarazada. También lo hago para evitar exponer a la gente que me rodea o incluso para poder “meterme” con ella si se vuelve pesadita en estos 9 meses. A pesar de todo, debes saber que existo, soy real y te estoy contando mi experiencia en este diario que creé en un comienzo para sacar los fantasmas afuera.

La noticia de mi embarazo cambió todo mi mundo; yo pensaba que esto iba a ser algo “natural” para mí que soy mujer, y he descubierto que no lo es: que los instintos maternales no nos vienen dados en el pack de la feminidad  y que exponer el dolor y las contradicciones ante los embarazos resulta fundamental para que ninguna mujer se sienta culpable, encima, por sentirse mal. Espero que mi diario personal contribuya a ello y a eliminar ese estigma que sienten aquellas mujeres que alguna vez se han visto en la misma situación que yo.

He de decir –porque en el contexto social que estamos viviendo lo considero fundamental- que yo decidí seguir adelante con mi embarazo; pero que creo fervientemente que ésa fue mi decisión y punto. Ninguna ley debe limitar las decisiones de las mujeres ante esto que puede resultar una experiencia maravillosa o tremendamente dura. Creo en el derecho a la Interrupción Voluntaria del Embarazo por lo que mis diarios no deben tomarse como un intento de convencer a nadie de que deben seguir adelante con ellos o sacrificarse para…

Sin más, aquí mi sección “Me llevo todo el día embarazada”.

CAPÍTULO 1. “ESTOY EMBARAZADA. ESTOY MUERTA” Leer más “Me llevo todo el día embarazada | Ideario | Capítulo I”