El váter y yo. La encrucijada de la limpieza del baño

Situar las experiencias, situar el conocimiento.

Mujer blanca, estudios universitarios, residente en Barcelona, 33 años, sin trabajo remunerado, Leo con ascendente Géminis, eneatipo 2, feminista, humana en aprendizaje. Tras una crisis de tareas domésticas.

Hace 53 años que Betty Friedan escribió su libro “La mística de la feminidad”.  Hoy, en 2016,  siento un extraño malestar al que no puedo dar nombre, que se activa en mí con todo lo relacionado con las tareas del hogar y los cuidados, especialmente con la limpieza del baño.

Es algo que me atraviesa el cuerpo y que la razón comprende a medias. Es algo que trato de reconocer y a lo que intento dar su lugar. A veces lo vislumbro, otras lo pierdo. Lo miro, lo dejo estar, lo reconozco cuando lo veo reflejado en las personas que me rodean. Sé que es mío, algo que me incomoda por dentro, algo personal, inconsciente, de raíz. Al mismo tiempo, sé que viene de atrás, de todas las mujeres que  me precedieron. ¿Cómo manejar esto?  Desde el ahora.

El ahora…mi momento presente, lo que aquí está pasando, ¿Para qué está saliendo todo esto? ¿Qué tengo que ver? ¿Cuál es mi aprendizaje? No tengo respuestas.

Soltar carga es uno de los aprendizajes. Podría decir que, este aprendizaje, se extiende a muchas mujeres. Como refleja, por ejemplo, Isabel Banal i Xifré en su proyecto: “ –algunes- dones carregades” (2013) Isabel Banal_dones carregades_2013.

Yo sólo puedo intervenir en lo que yo hago, en mis decisiones, en expresar lo que yo siento. Lo que haga el resto, es decisión suya. Si yo cambio algo, el entorno cambia. Si una pieza del sistema se mueve, el sistema se modifica.

Las tareas del hogar y el cuidado tienen un gran valor para el sostenimiento de la vida. Es algo de lo que actualmente se habla mucho, desde la razón, y que todavía no hemos conseguido aterrizar en los cuerpos.

La conexión de las mujeres con el hogar, desde lo más simbólico (nutren el fuego del hogar), hasta el sostenimiento práctico del mismo, está todavía muy presente. Los hombres, en mi entorno, se van incorporado a la reproducción del hogar, práctica-racional. El simbolismo y las emociones que conectan hogar-mujeres (como representaciones en imaginario colectivo) pienso, todavía están activas. Y en esa conexión emocional hay muchos nudos que se expresan, en mi cuerpo. Nudos que responden a una carga negativa de esa conexión, no al reconocimiento y valorización de lo que esto trae consigo.

El que hay que limpiar el baño es un saber extendido. El que hay personas que les gusta limpiar y a otras que no es algo que entra dentro de lo esperado dentro de la variabilidad humana. El que las mujeres se hacen cargo mayormente de las tareas domésticas, ha quedado ya demostrado estadísticamente (“desde la mayor racionalidad posible”) http://www.inmujer.gob.es/estadisticas/consulta.do?area=6.

Quiero intercambios y diálogo, no luchas, no se trata del nosotras y los otros. No quiero más dicotomías. Hemos estudiado mucho y lo seguimos haciendo, sobre la igualdad y las diferencias, sobre las construcciones y las deconstrucciones, sobre el patriarcado y la colonización, ese conocimiento nos ayuda a ser más libres.

Ahora vamos a lo cotidiano, vamos a nuestros cuerpos, a nuestros sentires.

¿Quién limpia el baño?¿Quién sabe la comida que hay en la despensa?¿Quién sabe lo que vamos a comer hoy? ¿Quién cuida de tu alimentación?¿Quién cambia el rollo de papel del váter cuando se acaba?¿Quién te abraza cuando te derrumbas?¿Quién te da las gracias por la comida que preparas?¿Quién mantiene un ambiente tranquilo y limpio para que trabajes?¿Quién se ríe de tus errores?¿Quién sostiene tu autoestima?¿Quién valora todo lo que haces?¿Quién prepara la comida para llevar a las fiestas?¿Quién te quiere?

¿A quién cedemos nuestro poder?¿A qué cedemos nuestro poder?

Quizás, cuando lo podamos hacer para nosotrxs, podremos hacerlo también por lxs demás. Aquí todas las personas tendremos que aprender algo. Algunas personas tendrán que limpiar el váter, otras tendrán que cuidar su autoestima, otras abrazarse y quererse a sí mismas.

Yo quiero dejar del limpiar el baño y que el baño esté limpio. Sin que otra persona intervenga, ¿es posible?

 

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