Día de prueba: #NosotrasParamos

Las redes sociales están repletas de comunicados y convocatorias para el paro del día 8 de marzo. La tierra tiembla si nosotras paramos un día, pero ¿qué implica parar? parece muy fácil ¿lo es?

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Si aproximadamente el cincuenta por ciento de la población deja de hacer sus actividades fuera y dentro de los hogares, pueden verse muchas cosas.

Aunque claro, estas convocatorias tienen sus dificultades. Aun en las mejores condiciones posibles, el parar es complicado. Tenemos demasiado interiorizados muchos “tengo que”, “debo de”. Hay muchas cargas que las hemos aceptado porque se supone que “tenemos que hacerlo”. Hay responsabilidades que hemos decidido acoger, aunque sea a costa de nosotras mismas (vidas y vivencias diversas), por un tiempo o para siempre, porque nos sirven para algo (consciente o inconsciente este “servir”). Sea cual fuere la situación, pensamos que parar es complicado.

De manera que, siendo conscientes de las dificultades que el parar puede comportar, hemos decidido hacer una prueba, un ensayo previo al día 8 de marzo.

Las condiciones del ensayo son las siguientes: hogar de dos personas, una trabaja fuera del hogar (sujeto 6) y otra dentro (sujeto 2, realiza el paro). Necesidades vitales cubiertas: alimentos, alojamiento, seguridad, sanidad, educación. Edad de los cohabitantes entre los 30-36 años, nacidos y residentes en la comunidad económica europea, piel blanca.

Experiencia del sujeto 2, en paro…

Es lunes, después del fin de semana (dedicado supuestamente al descanso), es “sospechoso” decidir parar. Me levanto más tarde de lo habitual, desde el exterior se percibe como extraño. He trastocado toda una rutina con este simple gesto.

El sujeto 6 sigue su ritmo de lunes, desayuna y sale para el trabajo. En algún momento, sujeto 6 pregunta a sujeto 2, ¿qué vas a hacer hoy?  Sujeto 2 responde: nada.  ¡¡¿Nada?!! Si, voy a probar a no hacer nada. ¿Entonces hoy no vamos a comprar comida? (Nuestro frigo está vacío). No. OK. Sujeto 6 a sujeto 2: disfruta el día. Sujeto 2 a sujeto 6: disfruta el día.

Estos primeros pasos parecen fáciles y con buen resultado. Así es. Lo que no se describe en esa escena son todas las emociones que se estaban moviendo ahí.

Sólo puedo describir algunas de las propias (a las que puedo poner palabras), como sujeto que realiza las acciones y desde el cual observo. Sentí miedo a que se me reprochara mi decisión. Hay varias cosas pendientes y si hoy no hago nada, se paran un par de trámites, la compra de alimentos, la limpieza del hogar, el trabajo “oficial”. Nada imprescindible, aun así un sentimiento de culpabilidad inunda mi persona. La otra persona, aun desde la aceptación, trasmite cierta extrañeza.

Termino de desayunar y me voy al baño. Veo toda la suciedad, veo telarañas que nunca había visto. En la cocina detecto un olor extraño, veo chorreones que caen por el frigorífico, una pila de cacharros limpios para colocar. Veo las persianas de las habitaciones sin subir, la cama desecha. También veo muchas motas por el suelo.

Pienso, ¿qué me apetece hacer?  Y se me pasan por la cabeza varias cosas que implican abrir ordenador y mirar móvil. Y estas son dos de las acciones que he decidido no hacer. Así que me pongo a leer en el sofá.

Empiezan a aparecer en mi cabeza todas las cosas que tengo pendientes. También aparecen personas, acciones, familia, amiges, situaciones.

Tras leer un rato decido tomar una ducha y depilarme. Sigo viendo en todo el baño sucio, ahora más. Paro en mi mente la idea de limpiarlo, con dificultad.

Durante este proceso me pregunto, ¿qué me gusta hacer? ¿Qué cosas hago porque me gustan y me llenan? No trato de responderme, dejo la pregunta ahí.

Me pongo a escribir, me pongo una copa de vino. Son las 14h. Esta mañana, preveiendo mi paro, saqué unas lentejas que tenía congeladas para comer.

Estoy premenstrual, no tengo ganas de salir de casa. El sol entra por la ventana. Me siento muy afortunada de poder parar, privilegiada. Y también de poder contar, que aun siendo muy afortunada, cuesta parar muchos pensamientos y muchas malas palabras dirigidas hacia una misma una vez que se para.

Como pensábamos, el parar cuesta, por muchas razones y emociones, no es tan fácil. De ahí que la decisión de parar juntas sea una decisión muy valiente. Es un paso que nos moviliza interior y exteriormente tanto a nivel individual como colectivo. Paremos pues, y sigamos moviendo cosas que nos molestan.

#NosotrasParamos   

L´Antonia